

Le Nouvel Observateur (Francia). Artículo de Sophie Fay: “Vigías en el banquillo”
“Merkel, Trichet, Lagarde,… Todos acusan a Standard and Poor’s, Moody’s y Fitch de añadir crisis a la crisis. Los veíamos como tres mosqueteros evaluando las joyas de los ahorradores. ¡Se han revelado mercenarias al servicio de los excesos financieros!
Fitch, Moody’s, Standard & Poor’s (S&P), las tres agencias de notación se las acusa de alimentar la especulación. ¿Qué hacen exactamente estas tres agencias? Fitch, Moody’s, Standard & Poor’s, cada una, emplea a más de 1.000 analistas financieros. Su papel: Desmenuzar las cuentas de las empresas, de los Estados, o disecar los productos financieros para darles una nota, que permite a los inversores (asegurador, Cajas de Pensiones, SICAV…) de juzgar la capacidad de los Estados o de las empresas a devolver sus préstamos. Esta opinión está muy tenida en cuenta por los inversores, amnésicos de los fracasos pasados: las agencias no han visto llegar ni la quiebra de Enron, ni la ruina de Islandia, y han aumentado la burbuja de la subprime.
¿Hay que suprimir esta ‘incitación al crimen’? ¡Imposible! Los bancos centrales utilizan sus notas para vigilar los balances bancarios, o para determinar las garantías con las que prestarán a los establecimientos financieros. La Canciller alemana Angela Merkel quiere ver emerger una agencia europea que reaccione con menos entusiasmo y que no tenga la influencia anglosajona que tienen las otras. ¡Antes de la crisis, su resultado operacional podía alcanzar el 50% de su volumen de negocios! Más allá de una cierta rentabilidad se le podría pedir que invierta más en hombres o en sistemas informáticos, como en un contrato de delegación de servicio público. Así, podrían mirar las cuentas de cerca. El termómetro sería mucho más fiable.”

Financial Times (Reino Unido). Crónica de Tom Braithwaite y Aline van Duyn. “Las agencias de calificación amenazadas”